LIVE EN BOGOTÁ
Por: Leo Gomez

A pesar de que me había prometido llegar directico a la cama, me pudo más la ansiedad de contarlo. Esas imágenes, esos sonidos que todavía rebotan en mi cabeza me obligan a contarlo lo más pronto posible. Me siento, y pienso que poner algo de Testament en mi reproductor sería estúpido, así que acompañado de las notas del AMOLAD de Iron Maiden empiezo mi relato.
Después de aquel 28 de febrero, con un sueño cumplido, pensé que pasaría mucho tiempo para volver a asistir a un concierto. Y siempre pensé que esa locura que viví con Maiden solo sería similar con Judas Priest o con Opeth, una de mis agrupaciones favoritas, pero lo que nunca preví es que se apareciera Testament en el camino, con toda su legión, para romperme el cerebro con su tremendo Thrash.
Me encontré la noticia por coincidencia, y desde ese momento supe que tenía que asistir, fuera como fuera. Es cierto que son espectáculos costosos, pero valen la pena. El heavy metal es como una mujer, entre más plata uno le gaste, más se enamora de el.

Ya había llegado ese 25 de mayo, rápido, de repente me dí cuenta que era el día. Alisté el par de boletas, y después de un almuerzo que es mejor olvidar, mi novia y yo nos dirigimos hacia el Palacio de los Deportes, ese mismo escenario que en alguna ocasión también había albergado a una de los gigantes, sino la más gigante, del thrash mundial, Slayer.
Tengo 21 años, y desde los meses de nacido me condenaron a ser un metal escucha. Por esa época mi hermano había descubierto en una céntrica vitrina de Medellín el encanto oculto de una carátula de Maiden, "Number of the beast" para ser más exactos. Después vinieron decenas de Lp's, de decenas de artistas, entre esos Testament. Yo, desde mi corral era un oyente pasivo y obligado de lo que mi hermano hacía sonar en ese entonces. Pasó el tiempo, y por mucho que mis padres despotricaban del tipo de música que escuchaba su primogénito, el destino terminó hablando: Yo Leonardo Gómez le vendí mi alma al metal, y si alguna agrupación tuvo que ver algo en esto, créanme que Testament tiene su espacio de importancia. Nunca fuí un melómano de Testament, pero ese larga duración americano, con fotos, carátula y líricas a todo color, que me hacía subirle el volumen a su música y cantar con fuerza sus temas; Perilous nation, la increíble Sins of omission, el instrumental Confussion fussion o una de mis canciones favoritas, The Ballad. El tercer disco de estudio de Testament me enseñó la potencia del thrash, mucho antes que Slayer, muchísimo antes que Metallica, y casi a la par de Megadeth.

Entramos cuando la primera banda se despedía. Por lo que escuché, venían de Bucaramanga, el tiempo no nos permitió verla. Seguiría después Perpetual Wittness, demostrando una buena descarga de metal, bien trabajado. Me sorprendió en especial el último tema que tocaron, una canción larguísima pero muy buena. Perdonarán no hablarles mucho de esta banda, pero ni conozco su trayectoria y además la ansiedad por ver a Testament era cada vez mayor, incontenible. La única que pudo dispersarme un poco era mi novia, que esta vez vengándonos de no poder haber ido juntos a Maiden por razones irrazonables, nos distencionábamos a nuestro modo.


En la ciudad del Apocalípsis

Terminada la presentación de los bogotanos, vendrían las pruebas de sonido de rutina, y casi sin demora, Testament. En el preciso instante, dado que el cansancio de un día largo se hacía presente y recostado sobre la cabeza de mi pareja, ya se me cerraban los ojos por inercia. Alguna voz anunciaba a Testament, cada segundo más cerca. Esa voz la oía yo de lejos, con un fondo musical de Metallica, y alguien que hacía riffs de guitarra probando el sonido. En medio de esta modorra, se apagaron las luces y un intro comienza, mientras me levanto de afán a ver que es lo que sucede. Cuando entra Chuck Billy a escena, acompañado de la fantasía que desprenden las seis cuerdas de Alex Skolnick, la potencia de Paul Bostaph en la batería y los riffs potentes de Eric Peterson en la rítmica y Greg Christian en el bajo se le va a uno el sueño para la puta mierda. Más, cuando este quinteto sale a escena con un tema como "Over the wall", seguido de "Into the pit", este último dedicado a todos los "motherfuckers" que se encontraban allá abajo. En dos canciones Testament me mostró lo que me tenían que mostrar, pocas palabras, mucha música, grandiosa música, un público que se la gozó a su modo, pura pata.
El intro de "Apocalyptic city" a cargo de Peterson es utilizado por Chuck Billy para saludar a la audiencia y presentar brevemente a sus compañeros de la banda, antes de descargarse de mucha más grandiosa música, dándole paso a esa canción que yo quería escuchar; sí, esa canción que le da el nombre al tercer disco de estudio de Testament, "Practice what you preach". Fascinante, grandiosa, más cuando levanto la mirada y veo a Skolnick con su guitarra, de corte y color clásicos, punteando idéntico a como mi memoria auditiva lo tenía registrado en el LP. Mi hermano me hablaba antes del concierto que cuando vinieron por primera vez, sin Skolnick, al tocar esta canción, el guitarrista de turno no pudo emular con exactitud el solo. Hoy yo, en ese momento, estaba teniendo el placer que él no pudo tener hace 10 años. Para no desentonar, "New order" siguió como el 5to clásico seguido que tocaban, a la perfección.
Después habría una canción que no imaginé que tocaran realmente, "Electric crown", una de mis favoritas, excelente decisión porque la gente la cantó demasiado, sin ser la más pesada, e incluso ser de una onda más heavy que thrash, es un gran tema por todo, por la guitarra de Skolnick que hace de esa canción una tremenda melodía. Abrazaba a mi novia, con fuerza, agradeciéndole a una presencia invisible poder estar viviendo ese momento tan grandioso. El día anterior, por la tarde, un temblor pudo haber convertido este lugar en la ciudad del apocalípsis. Pero ni eso pudo opacar la esperanza de ver este pedazo de espectáculo.
Un par de canciones del último álbum, "The formation of damnation", que tuvieron una muy buena recibida en la asistencia, la primera por tener madera de single y por la interacción con el público, y la otra por su poder en la interpretación, por su inclinación hacia el death metal pero sin dejar de ser Testament.
La canción suave estuvo a cargo de "Trail of tears", que permitió apaciguar un poco los ánimos que había levantado una canción potente y dura como "Low".
Hasta este momento, uno podría decir que Testament ya había cumplido. Ya me dolía la cabeza de estarla meciendo, y por momentos me provocaba saltarme esa baranda e ir a parar allá abajo, meterme en un pogo, enloquecer del todo.
Una canción estaba siendo presentada por Billy "a ver si ustedes reconocen esta canción, ven aquí Greggy" mientras toda la audiencia empezó a gritar "Souls of black, souls of black". Un intro en el bajo de Gregg Cristian le da paso a "Souls of black", directa, simple, esa canción que siempre llega, seguida del clásico más pedido de la noche, "The preacher", que envolvió a todos los que pudieron en una tremenda patacera, y los que no, desde su puesto, cabeceando locamente. Esto, para que se despidieran, agradecieran, y salieran de escena. Así no más, sin mediar gran palabra, mientras la gente, estupefacta empezó a exclamar un tímido "Testament, Testament" que se volvió en el más tremendo cántico alabando a la banda. Yo por un momento pensé que realmente se habían ido, fue bastante real, hasta entraron y alcanzaron a desarmar los platillos de la batería antes de que se apagaran las luces, y pensé "estos mediocres mínimo solo pagaron la mitad del show". Pero como tenía que ser, volvieron a salir, con esa humildad que siempre les pude percibir.

Solos en la oscuridad

El retorno de la banda se dió con la rapidísima "DNR", seguida de la estupenda "3 days in darkness" que sirvió para que Skolnick se volviera a lucir en lo suyo, y para que por segunda vez Chuck Billy presentara a sus compañeros de banda.
"Disciples.... of... the... what??? Ohhh lo siento, lo siento @"•#*#! me equivoqué, me equivoque" decía Chuck Billy, mientras Skolnick se burlaba desde su micrófono. Alguien le había hecho caer en cuenta desde la consola de sonido a Billy que aún no terminaba el concierto, que faltaba todavía otro tema antes del que iba a mencionar. "ok, ok, me equivoqué, y por mi equivocación, les regalaremos otra canción esta noche, solo para ustedes, esta es una canción del Legacy, Raging Waters!!". Canción que tengo entendido no habían tocado en resto de la gira, un regalo solo para Bogotá.
"Quiero escucharlos con todas sus fuerzas, Bogotá, denme lo mejor, esta es su oportunidad, este es el primer single de nuestra historia, Alone in the dark" fue la ocasión perfecta para la interacción de la banda con el público, porque si algo le faltó a Billy fue hablar con el público. Simplemente agradecía y se limitaba a palabras básicas, tal vez pretendiendo que entendiéramos, y hacia lo que tenía que hacer, tocar Metal para hacernos felices.
Seguidita a esta canción, ya sin presentación, "Disciples of the watch", para cerrar el concierto con un tremendo pogo que yo veía desde las gradas, con cierto grado de envidia, pero también de alegría, por estar presente en ese gran momento. Me agradecí poder haber ido a ese gran concierto, o si no, me hubiera arrepentido seguramente toda mi vida.
Presentó por cuarta vez a la banda, y en seguida "My name is Chuck Billy, We are TestAmenT, thank you very much"

Discípulos del reloj

Como bueno discípulos del reloj, teníamos que emprender el largo camino a casa. Cuando termino de escribir esto, ya ha sonado todo el AMOLAD y en el reproductor suena ahora "Deliverance" de Opeth. Son la 1:15 am, con el corazón lleno de satisfacción, y el cuerpo cansado de cabecear.
Pienso que me hubiera encantado escuchar "burnt offerings" o "Sins of omission", pero saber que ya ví a Testament, una de esas asignaturas pendientes, uno de esos deseos de infancia satisfechos, me llena de gran tranquilidad. Espero mañana no ver un día plano, sin esperanza, porque siempre sucede. Después de una descarga así de metal, uno quisiera quedarse viéndolos diariamente.
Pienso en Chuck Billy, el que tuvo la dificil misión de reemplazar en la vocal a quién emigraba para Exodus. El que a punta de tenacidad pudo derrotar un cáncer. El que con su voz se volvió emblema del thrash melódico y supo llevar la batuta de una gran banda, hasta el día de hoy en que se presentaron ante mis ojos incrédulos. El que fácilmente puede pasar de cantar limpio a gutural, sin complicaciones. El que podría ser la mejor voz del thrash del momento.
Acompañado en la percusión de un hombre rápido, directo, con ese estilo acoplado que solo consigue alguien que haya reemplazado a Lombardo en Slayer, que haya pasado por Exodus y que ahora se luzca en Testament, Paul Bostaph.
Testament no es lo mismo sin su formación clásica, y por eso Gregg Christian es parte importante. Fue el encargado de darle esa profundidad a una banda que es rápida pero armoniosa, en sus dedos corrían solo vértigo.
Si Chuck Billy es el alma de Testament, Eric Peterson es algo así como el corazón. Siempre presente en su alineación, coreó, cabeceó, era el sostén de la otra guitarra, y para no salir opacado, también punteó.
Y de último pero no menos importante, el maestro Alex Skolnick. Me dejó sorprendido con esas escenas en las que sus dedos se deslizaban por el mástil de su guitarra. Como lograba esas armonías, esas notas, fascinante. Ver algo así solo lo llena a uno de extrañas sensaciones.
Testament es una tramenda banda, y con toda su legión estremeció a los asistentes al Palacio. No sé cuanta gente pudo haber ido, ni si fue viable económicamente haberlos traído. Solo que, a nivel emocional, sé que la banda se fue contenta de la ciudad, y que a nivel musical, fue todo un éxito. Que banda tan hp, tan completa. Pago por volverlo a vivir!

Ya se terminó un 25 de mayo más, dedicándole lo que he escrito a mi gran amigo Javier, que precisamente hoy cumplía años, diciéndole que fue un toque tremendo, demencial, de esos que desearía compartir en su compañía.
Y como no, a Diana, mi novia. Sin su presencia nada hubiera sido igual.

Setlist

1. Over the wall
2. Into the pit
3. Apocalyptic city
4. Practice what you preach
5. New Order
6. Electric crown
7. Low
8. More than meet the eyes
9. Trail of tears
10. The henchman ride
11. Souls of black
12. The preacher

(Encore)

13. DNR
14. 3 days in darkness
15. Ragging waters
16. Alone in the dark
17. Disciples of the watch

Por: Leo Gomez
*El video utilizado en el reportaje no fue tomado por nuestra pagina.