BOGOTA, LUNES 11 DE JUNIO:

Banda invitada: ARGALS
Hora: 8:00 PM
Lugar: Ozzy bar

El inicio (EPTC-TQ)

Tengo que decir que desde el principio nada fue serio. Se decía que vendría Paul Di’anno a Medellín inicialmente, tocando los dos primeros álbumes de Maiden en su totalidad: y tras de esto, diciendo que el también ex Maiden Clive Burr, vendría tocando con ellos (algo descabellado para quienes conocemos la triste y dura enfermedad que padece el que en su momento fue el mejor baterista del mundo).
Luego, se agregó a Bogotá a la gira, y empezarían las especulaciones. Como plazo inicial para conseguir las primeras boletas con descuento especial se tenía el día Mayo 21, y para ese día, ni siquiera los puntos autorizados tenían información acerca del espectáculo. Se alargó el plazo una semana, y cuando fui a adquirir mi boleta me di cuenta que se seguía especulando. No recibí una boleta, si no un papel con el cual a la postre reclamaría mi boleta. El lugar del concierto no estaba confirmado y ni siquiera la fecha, pues en un principio se pensó en junio 7, y luego el espectáculo sería trasteado para el 11 de junio.
Tres semanas después que debía reclamar mis boletas, no estaban. ¡Faltaban dos días para el maldito toque y la boletería aún no había llegado a los puestos del centro! Ese caluroso sábado 9 de mayo, estuve medio día esperando a que llegara la boletería por la cual yo había pagado con anticipación. A las casi 4 de la tarde por fin me hice con las boletas, con un día de trabajo perdido. Ese sábado 9 de junio, me vine a enterar de que el toque se llevaría a cabo en el Ozzy Bar, en Fontibón. Y también me enteré que ese mismo día estaría Paul Di’anno junto a los muchachos de la banda firmando autógrafos, desde las 3 de la tarde.
Así que por fin, a las 4 de la tarde del sábado 9 de junio, dos días antes del concierto y tres semanas después de haber pagado por ellas, volvía a casa por la congestionada carrera décima hacia mi casa con esos tiquetes para ver a ese maestro, que 27 años atrás había grabado el primer LP de la historia de Iron Maiden.

La bestia en Bogotá

Primero que todo recalco, no sé porque le dicen la bestia a Di’anno si fue precisamente que Iron Maiden se ganó este mote en el trabajo discográfico “The number of the Beast”, donde no participó Di’anno.
Pero bueno, poco importa y el día ya había llegado. Recuerdo que Él ya había estado en una ocasión en Bogotá, cuando a alguien se le ocurrió ponerlo a tocar en un sitio bastante pequeño cobrando entradas bastante elevadas.
Pero ahora, 11 de junio de 2007, tendría lo que más se asemeja a un Maiden real: un ex Maiden.
Y esta vez me acompañaba mi novia, que aguanto con valentía la dura jornada junto a mí. Supuestamente íbamos para hacernos firmar algunos autógrafos, pero cuando llegamos, nos empezaron a dilatar la cosa. Que el si viene, pero a las 4:30... si, que a las 5 está por acá... no, que ya acá no, que ahora en el bar, allá los va a firmar. Conclusión: nos pusieron a hacer fila como meras huevas para nada.
También debo agregar una cosa: el Ozzy Bar es un muy buen lugar, bastante bueno realmente, pero no da la talla para un artista de este talante. En una tarima donde escasamente se podían mover los integrantes de la banda, en un lugar por donde Di’anno tuvo que sortear a todos los espectadores para llegar al escenario, y ni siquiera un lugar que sirviera como camerino. Me pareció realmente un irrespeto para con una figura tan histórica como la que tuvimos oportunidad de apreciar. Y un irrespeto para con los espectadores, que si pagamos 60 mil pesos de entrada (30 dólares) sea en un lugar más central, no a un extremo de la ciudad, con tan poca seguridad y control, y ojalá, respetándose los horarios.

Y que pena con usted, querido lector, que sólo me he dedicado a criticar. Pero realmente, en cuanto a logística y producción, el concierto tuvo una pésima calificación. No sé si se pecó por inexperiencia, falta de organización o presupuesto, pero realmente en este aspecto si se falló.
Se tenía presupuestado que el concierto empezaría a las 7 con la presentación de la banda local Argals, pero a las 7 ni siquiera la gente había empezado a entrar. Ya adentro, después de una larguísima espera, cerca de las 9 de la noche, la banda local salió a escena. Argals se destacó por su propuesta progresiva, donde sobresalieron un excelente guitarrista que se lucía punteando con calidad, un bajista con muy buena escena y un batero con un gran Feeling. La banda tenía grandes momentos instrumentales, incluso cada integrante de la banda se lució con solos en su instrumento, pero a la hora de la voz y de la métrica, se veían grandes vacíos. Nunca me gustó la voz de su vocal y la métrica era poco consistente y llamativa.

I’ve just got to find my way!!!

Después de Argals, otra larga espera llegó. La gente realmente ansiosa, que gritaba, y se entretenía casi en vano con los videos que se emitían por las pantallas del bar. La gente ya quería ver a Di’anno y a los muchachos, por que ya casi eran las 10 y 30 y muchos teníamos que madrugar al día siguiente. Y porque ya habían pasado 3 horas de lo estipulado para empezar el toque, y este nada que empezaba. En medio de la ansiedad se presentó una tremenda escaramuza, que rápidamente fue disuelta. Aunque no supe con certeza porque fue, creo que era porque a un borracho le dio por empezar a joder con un televisor, casi tumbándolo, y el personal del bar fue a detenerlo violentamente.

Primero entró al escenario un gordo, que nos toreaba con su provocativa cerveza en medio de ese calor infernal que se había convertido ese bar. Luego se oyó un tremendo chillido de la gente, Paul Di’anno estaba entrando, y la gente intentaba tocarlo, verlo, ante la fuerte defensa de sus escoltas. Par de platillazos y el intro era con Ides of march, que le abría paso a esa canción llamada Wrathchild. Un inicio casi cantado, emulando el inicio del segundo trabajo de la Bestia. Luego Di’anno saludaría al público, recordándonos lo contento que se sentía de vuelta en Colombia, recordándonos que esta también era su casa, pues hacía más de 10 años que el vivía en Sao Paulo, y recordándonos que esta canción era sobre su papá, ese hijo de puta “This song is about my father, that motherfucker... Prowler!!!” (Bastante curioso, puesto que esta canción trata sobre un violador de mujeres, aunque creíble, porque él nunca vivió con su padre). Prowler fue una gran descarga de poder, y en ese momento la gente empezó a empujar con fuerza y a medio enloquecer. Con un sonido bastante alejado de Maiden, y más bien con una influencia mucho más pesada, esta canción sonó bastante bien. Más que todo porque a esta altura, el sonido ya llegaba bastante bien y se había cuadrado casi todo a la perfección. Luego se seguiría con una canción de su repertorio como solista, para luego darle paso a una de las favoritas de la gente.

Altough it happened in the dark of the night!!!

Con su suave intro, esta canción me empezó a rebotar la cabeza... I remember it as plain as day although it happened in the dark of the night… Murders in the rue morgue, ese falso tributo a la novela de Allan Poe, era la escogida ahora para enloquecernos. Una canción que sonó perfecta, donde Paul Di’anno nos mostró no solo la voz que le conocíamos desde Iron Maiden, sino también una fase más ronca, e incluso, algunos versos los hizo en gutural, demostrando una gran facilidad y calidad en su trabajo. Unas canciones después vendría una de las más pedidas de la noche, Remember tomorrow, muy bien tocada una vez más. Y esta vez Di’anno nos mostró una larga evolución, pues 27 años atrás en la grabación original de esta canción se escuchaba algo desafinado. En cambio ahora supo llevar las riendas de esta canción en donde por momentos cae todo el peso sobre la voz.
Entre temas como solista de él destacados recuerdo Into the Fire o A song for you, dedicada a la gente de Latinoamérica. Y otro que no recuerdo el nombre dedicado a su ex esposa, “to my ex wife, that motherfucker”. Entre otras cosas Di’anno demostró su experiencia en el escenario logrando una perfecta química con el público, al cual hacía reír con algunos apuntes, e incluso burlándose de Bruce Dickinson “Como Bruce Dickinson diría, griten por mí, oh no, que mierda es esa”, mientras los que lo entendíamos nos reíamos.
“Yo no toco heavy metal, yo toco punk, si quieren heavy díganle a él” mientras señalaba a su gordo guitarrista que vestía una camiseta de Slayer. La gente pedía a gritos otras canciones de su era en Maiden, y efectivamente ya vendrían, Killers y la tan pedida Phantom of the Opera, que tuvo una pequeña pausa debido a que un Motherfucker saltó al escenario buscando a Di’anno. Afortunadamente alcanzó a ser controlado y arrastrado de sus greñas hacia fuera. Y aunque era la mejor de las canciones en el mejor momento, el clímax no paró, y los músicos lograron volver a empezar la canción, como si casi todo estuviera planeado. Todo para darle un leve descanso a la banda, y a la gente que hasta el momento había puesto mucha energía.

I’m runnin’ free!!!

La banda volvería a entrar al escenario luego de un breve receso. Tocando el instrumental Transilvanya la banda volvería a abrir el apetito por la música, para luego seguir con Running Free, que fue cantada a rabiar por los asistentes al show. Luego, una canción que creo era de The ramones, que armo tremendo pogo, para luego abrirle paso a la una de las que más me gustó de toda la noche (sin ser precisamente una de mis favoritas de Maiden) Sanctuary. Tocada con un ritmo mucho más Power, con riffs mucho más pesados y batería más rápida, armo tremenda patacera en la cual a la fuerza terminé involucrado. Lo fugaz que siempre ha sido esta canción terminó por despedir a la banda, con los asistentes jadeando, y algunos buscando a Di’anno para que le firmara un disco o una camiseta, o lo que fuera.
Nos dijeron que si firmaría autógrafos, pero en el bar de al lado, que hiciéramos fila y que nos daría los autógrafos. Ya habían pasado algunos minutos después de la medianoche. Luego de una espera demasiada larga, por fin conseguimos el autógrafo que tanto habíamos estado esperando. Conocimos a este gran caballero, que me firmó mi LP del Killers, y que le besó la mano a mi novia, para por fin podernos ir con gran satisfacción.

"Killers autografiado por Paul Di'anno en una magica noche"

Eran la 1 y 45 am del 12 de junio, y luego de 12 horas de andar corriendo por un barrio desconocido, volvíamos a nuestra casa. A mi lado iba Diana, cansada y exhausta, mientras comentábamos el toque. Gracias a ella, aguanté lo más y terminé pasándola muy bien, además de convencerme de esperar los autógrafos, eso sí, después de irme a pedir agua a un CAI cercano, puesto que salí totalmente descompuesto después del pogo de Sanctuary. Siendo las 2 y 30 am llegué finalmente a mi casa.

Ya había pasado una jornada más, y había que prepararse para volver a la rutina. Y aunque todo fue bastante bakano, creo que todo fue un placebo, un remedio ineficiente para quienes hace mucho venimos con las inmensas ganas de ver a Iron Maiden en nuestro país. Paul Di’anno fue una cosa, pero ver a Maiden, encabezados por Harris y la espectacular voz de Sir Dickinson, ya es a otro precio. No se valdrían 200 mechudos locos, sino más bien, unos 100 mil, y no en cualquier bar a medio llenar, sino en el Simón Bolívar a reventar. Di’anno fue una buena entrada para los que realmente morimos por ver a Iron Maiden.

En lo musical, la banda se portó bastante bien. Manejaron una tendencia mucho más hacia el punk y hacia el Power metal. Su repertorio propio está compuesto por excelentes canciones, cargadas de un muy buen heavy metal, y acompañadas por una magnífica voz que realmente me sorprendió por lo polifacética. Puede pasar de un agudo fácilmente a cantar en gutural, como varias veces lo hizo. Y los temas de Maiden, tocados en esta misma onda.
Falló realmente la organización. La publicidad que se le hizo al evento fue desastrosa. Si aunque siquiera se hubieran dedicado a enviarnos información a nuestro site, nosotros sin problema lo hubiéramos subido. La locación fue bastante mala. Reitero, Ozzy Bar es un muy buen lugar pero no da la talla. Aunque no conozco del tema, creo que haberle bajado a la boletería, algo más de publicidad y una mejor locación hubieran traído mejores resultados.

Así termino, agradeciendo una vez más a Diana por acompañarme en ese gran día, a Dios, por tenerme con vida para ver tales cosas, y a ustedes, queridos visitantes, por leer una vez más otra aburrida crónica. Y ánimo, que presiento que dentro de poco estaré escribiendo una sobre lo que realmente nos interesa, Iron Maiden. (EPTC-TQ)

UP THE IRONS!!!