DEUDA SALDADA

Por: Alejandro 'Pollo' Bonilla Carvajal.
graykiss@hotmail.com

IRON MAIDEN
LAUREN HARRIS
INTROSPECCIÓN
Parque Metropolitano Simón Bolívar
Jueves 28 de febrero del 2008

La esperadísima gira “Somewhere Back In Time World Tour 2008” de las leyendas británicas Iron Maiden había dejado por fin caer una fecha en territorio colombiano. Años, por no decir décadas han esperado incondicionalmente los fans nacionales por ver a estos iconos del metal y del rock en general. Sin embargo, como dicen por ahí, “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”. A finales de octubre del año pasado la noticia corrió como un virus cuando se confirmo…la bestia nos visitaría, con un aliciente, su presencia se efectuaría en el marco de una gira fastuosa que rememoraría el dorado pasado de la banda, más precisamente el de sus primeras obras en los años ochenta. Con estos elementos puestos sobre la mesa este concierto en la capital era totalmente imperdible.

Desafortunadamente no pude alcanzar una de las preciadas boletas que se pusieron a disposición en internet a “dos minutos de la media noche” de un día de noviembre pasado. Ya fuese por la conexión en la red o mi tarjeta de crédito aquello pareció colapsar y no quedo de otra que hacerse a la idea de ver a la doncella desde un lugar más lejano. Después las mismas boletas platino que por un tiempo parecieron agotadas reaparecieron con un injusto incremento en su valor del 200% y ya para ese momento la billetera no respondía. Cosas de la organización, con sus etapas y estrategias de venta las cuales no son equitativas y no ofrecen ventajas al comprador.

Varios seguidores del grupo se apostaron en carpas días antes del evento en el Parque Simón Bolívar, sin importar la distancia que tuvieron que recorrer y los lluviosos días previos. Aquello más la impresionante demanda de entradas por parte de la gente (desde los más devotos fans hasta personas que sencillamente no querían perderse este suceso) presagiaban un concierto a reventar. Se hablaba de que 45.000 personas presenciarían el espectáculo, al final me pareció ver más de esa cifra junto a mi.

A las ocho de la mañana de aquel jueves que pasará a la corta historia de los shows internacionales en Colombia, ya caminaba por los alrededores del Simón Bolívar. Centenares de personas se agolpaban contra la reja en una semifila que más semejaba un ejercito de uniforme oscuro con un escudo bastante visible: Eddie, la fiel mascota de la banda que en diferentes escenas ha desfilado por cada uno de los álbumes del conjunto a lo largo de su historia. Así pues camisetas, chaquetas, gorras, manillas y hasta un fan disfrazado del mismísimo Eddie ataviado de cadenas con el que todos se querían fotografiar vi por allí. El ambiente era agradable con la frescura de la mañana, ya que el rock and roll es eso, una fiesta. Tras mucho caminar y no encontrar a nadie conocido en el panorama llegue hasta la calle 53 dos semáforos arriba de la avenida 68 y me senté a esperar a mis amigos como ultimo de la fila. Solo cinco minutos después me incorpore y observe que la fila detrás de mí ya había avanzado una cuadra y media más. Increible.


El día siempre estuvo encapotado amenazando una lluvia terrible y pese a las ligeras lloviznas aun no nos mojábamos en serio. Tres de la tarde, comienza el movimiento en la fila, con todas las penurias del caso cuando uno no es vip, prensa o amigo de los organizadores. Empujones, caos y ansiedad general por ingresar cuando antes. La requisa como es habitual en estos eventos se podría comparar con una visita a una prisión. Ahora aparte de la manoseada habitual por parte de las autoridades policiales, enseñar la billetera y despojarse de los zapatos se le pide a los asistentes retirarse las medias e ingresar descalzos. Denigrante, pero vistos los cuchillos, patecabras y alcohol decomisado en las noticias lo próximo sea desnudarse previamente antes de un espectáculo de esta carácteristicas.

Cinco de la tarde y ya estamos adentro. El aforo ya esta como al 70% de lo que finalmente fue. Nos acomodamos al lado izquierdo de la plaza de eventos en las graderías más precisamente. De inmediato me doy cuenta que estoy bien lejos de la tarima lo cual me entristeció un poco, pero bueno finalmente estaba dentro de la fiesta. Solo esperaba que el sonido fuera al menos decente ya que en este parque los conciertos, y lo digo en especial por el festival Rock al Parque se caracterizan por la pésima calidad del audio. Es en ese instante cuando el agua se nos viene encima y luego, pequeños trocitos de hielo, o más conocido como granizo nos reciben. Me acorde del sabio consejo de mi madre de que llevará una bolsa para protegerme, en este caso una de la basura, la cual recomiendo por encima de los delgadísimos plásticos que se venden por allí. El oscuro e improvisado “paraguas” me permitió no terminar como algunos asistentes que estaban totalmente emparamados congelándose.

A veces, dios, la naturaleza o lo que sea demuestran que son bastante rockeros, fue así como para el momento en que salió a la tarima la banda telonera nacional, Introspección, la lluvia se detuvo y nunca más apareció en la mágica noche. Los afincados en Bogotá arrancaron y terminaron su cortísima actuación de diez minutos y un par de temas con un sonido espantoso. No comprendo el porqué la organización del evento armó un concurso a nivel nacional buscando el telonero para este show si a la postre los ganadores hacen la presentación más corta que yo recuerde para el acto nacional de todos los conciertos a los que he asistido. Esto me pareció similar al fútbol nacional con la regla aquella de alinear obligatoriamente un jugador sub 19 al inicio de los encuentros. Los técnicos acatan la norma pero sacan al jugador del partido a los 30 segundos de iniciado el juego. Aquí todo fue “muchachos suban y toquen par canciones para cumplir con la ley esa de apoyar el talento nacional y se bajan rapidito”. No puedo opinar nada de Introspección porque con ese sonido y lo breve de su presencia es como no haber visto nada.

La hija del jefe de la bestia Steve Harris, es decir, la bonita Lauren Harris salió desde el primer tema a ganarse al difícil monstruo de miles de cabezas. Ella practica un rock potente a nivel instrumental y si bien su voz es agradable no es nada del otro mundo. El sonido no fue el mejor en su actuación ya que iba y venia entre los primeros temas. Creo que interpreto unos seis en total los cuales ienen un aire del hard rock ochentero y se le avala la energía que la chica mete en tarima. Sin embargo las canciones le suenan a uno tan previsibles que todas parecen versiones de otros grupos. Esta evaluación no la hago basándome exclusivamente en lo apreciado en vivo sino en escuchar algunas de ellas previamente en su Myspace. La propuesta de Harris es valida pero definitivamente difiere mucho del sonido de Iron Maiden, obviamente sabíamos porque estaba allí arriba y la gente se comporto con decoro por el mismo motivo. Esperemos a que edité su primer álbum para emitir un juicio más preciso.

Cuando el “Doctor Doctor” de los ingleses UFO empezó a sonar en la plaza ya sabíamos que Iron Maiden se encontraba listo tras el gran telón. Faltando diez minutos para las ocho de la noche las luces en el parque se apagan y a continuación las pantallas contiguas a la tarima (ya que las dos osteriores estuvieron de adorno y nunca sirvieron) nos muestran un clip de bienvenida a la gira “Somewhere Back In Time World Tour 2008” entonces lo que miles de colombianos y algunos extranjeros esperamos por casi treinta años…“We shall go on to the end, we shall fight in France, we shall fight on the seas and oceans…” el vehemente discurso de Winston Churchill acompañado del sonido de motores de aeronaves ya retumba sin que aun me lo creyera, a continuación las cortinas se corren y los seis miembros de Iron Maiden aparecen descargando “Aces High” en un escenario decorado en plan egipcio similar al de la era del “Slavery Tour”. Histeria colectiva en el parque, emoción total para esa enorme masa que tanto merecía esto. Y yo como siempre con esa voz que me dice dentro de mi “mira, realmente existen y no son muy diferentes a los de las fotos…”

Hay que decir que este primer tema junto a “2 Minutes To Midnight” que le precedió sonaron bastante regular. No obstante la energía de la gente y su efervescencia no los hicieron parecer tan terribles, finalmente el grupo estaba ahí y ya nada los podía detener. Bruce Dickinson saluda a la gente y de inmediato menciona que el show de esta noche es histórico tanto para la banda como para el publico. La larga espera había finalizado y habría valido la pena, el show de esta noche iba a ser especial. De repente desde la primer fila aparece una enorme bandera colombiana, y cuando digo enorme es que se fue distribuyendo por encima de un buen numero de personas y desde atrás se veía sus generosas dimensiones. Esto de inmediato llamo la atención del vocalista que mencionó que era la bandera más grande de Iron Maiden que había visto en toda su vida y tomándola con la ayuda de sus compañeros la subieron a la tarima. A su vez Dickinson afirmó bromeando que serviría “para tapar al feo de Nicko (McBrain)”. “Revelations” sonó preciosa, es un gran tema melódico del conjunto y denotó que el sonido empezaba a cuajar. Como si la cosa no fuera mejorando a cada minuto tras finalizar dicha canción el telón de fondo se mueve y aparece aquel en que Eddie ataviado con uniforme de soldado británico empuña una roída bandera del Reino Unido. Lo propio haría el cantante quien como en aquellos videos que tantas veces vi, se sube por una de las plataformas del escenario para interpretar “The Trooper”. El riff es sencillamente genuino y la forma de llevarlo a escena por la banda, en especial por su cantante lo convierten en todo un himno de guerra. Este sin duda es uno de los momentos más especiales del concierto y sé que no se borrara de la mente de muchos en toda su vida. Si uno no se alcanza a recuperar de la sensación que es ver esto en vivo, es allí cuando te terminan de atontar con la intro de “The Number Of The Beast”. Acá empecé a cantar a odo pulmón, este es uno de mis temas favoritos de Iron Maiden y con el ambiente de alegría que imperaba no revelar ninguna expresión me haría inhumano. El sonido que nunca llegó a ser excelente ya era muchísimo mejor. Además una banda de esta trayectoria no podían fallar en su actuación. Esta canción movió de manera impresionante al publico que ya estaba caliente.

Desafortunadamente nada es perfecto y al iniciar “Wasted Years” las luces del parque se encendieron. Esto bajo un poco la nota, ya que la idea es apreciar las luces que trae la banda y el impresionante escenario. Aquel desagradable acto es como si a usted le encendieran las luces dentro del teatro en plena función de una película. Nunca las apagaron de nuevo y viendo en la parte posterior del lugar que varias personas entraban corriendo en grandes grupos de inmediato me percate que como es habitual en este país donde la falta de cultura pulula, estos individuos se staban colando. Una pena, ya que no es justo con los que pagaron por su entrada además que por orden seguramente de la policía dichos postes eléctricos se debieron encender por el resto de la presentación, con lo cual ya la vibración no era la misma.

Los fondos del escenario se rotaban para ambientar los temas. En “Wasted Years” Dickinson se refirió de nuevo al tiempo transcurrido sin que la banda tocara suelo nacional. Este tema sonó potente y vimos el buen manejo en guitarras de Adrian Smith. Turno para la formidable “Can I Play With Madness”, un tema tremendamente efectivo que hizo de nuevo mover a todos los presentes con un McBrain que aporrea su set de batería con un calma total pero eso si, mucha precisión. A continuación de nuevo el cantante se toma un respiro para hablarnos de que cuando piloteaba el avión de la banda de camino a Colombia podía ver las grandes montañas y pensaba en los óndores. Hizo un símil entre estas aves y los albatros para darnos una introducción a la épica “Rime Of The Ancient Mariner”. El grupo la interpreto completa, más de diez minutos de técnica pura. Debo reconocer que ese intermedio instrumental en que el humo se toma la tarima simulando la neblina me puso la piel de gallina y el cierre fue simplemente brutal.

No hay tiempo que perder, este grupo no aburre pese a lo largas que puedan ser algunas de sus composiciones. Ya esta de nuevo arriba de una las rampas del escenario Dickinson con aquella mascara faraónica cantando de manera impecable “Powerslave”, sensacional el trabajo de los tres guitarristas en lo rítmico y en el acople de los solos. Luego llega el momento para otra de las más esperadas por la gente “Run To The Hills” la cual venia tarareando en la espera de la fila y que por fin podía escuchar de manera fidedigna. Sensacional ver a Steve Harris cargando su bajo con ucho estilo y empujando a su banda en esta canción, un clásico total de la bestia. Para “Heaven Can Wait” como es tradición, los músicos permitieron a un grupo de personas subir a tarima para entonar juntos dicho tema. Espero que los que vi por allí saltando hayan sido reales adeptos a Iron Maiden y no los mismos faranduleros de siempre como sucedió por desgracia en el concierto de Suicidal Tendencies.

En este punto se rompió lo establecido. Es decir echar un repaso algunos de los temas insignia de los años ochenta. “Fear Of The Dark” perteneciente al disco del mismo nombre editado en 1992 irrumpe con el apoyo de los miles de espectadores. Sin palabras. La gente se sabe entera esta canción y Dickinson dejo que los presentes la cantaran en su primera parte. Si bien nunca ha sido uno de los temas que más me gusten del grupo, esta noche la canción echo chispas de principio a fin y la gente pagó con un enorme aplauso su inclusión en el repertorio. Se mueve el trasfondo de nuevo y llega “Iron Maiden” un tema vibrante, corto y poderoso. En el pudimos apreciar la esperada presencia de Eddie. El simpático personaje se presentó con su atuendo futurista de la época “Somewhere In Time”, caminando relajado de un lado al otro del escenario, se tomó unos segundos para echarnos a todos un vistazo con su poderoso ojo láser y después de percatarse de lo bien que sus amigos tocaban se marchó tranquilo a los camerinos. Sinceramente desde muy pequeño quería ver a Eddie en vivo, es todo un símbolo del rock. Ahí estaba él visitando Bogotá después de todo, no obstante, desconozco la razón por la cual se presentó así y no en plan momia para coincidir con el decorado del escenario como figuraba en el “Slavery Tour”. Pero bueno, ya lo sé también…Eddie existe y no es muy diferente al de las fotos.Dickinson que nunca paró de saltar, correr de un lado al otro de la tarima y animar a los asistentes para que cantaran y la pasaran bien se despide junto a sus compañeros. Hasta la próxima será y se apagan las luces en el escenario. Me llamó la atención ver la gran cantidad de gente que empezó a abandonar el sitio de inmediato, como si nunca antes hubieran ido a un concierto y no supieran lo que es un “encore” o “bises”. Parece que lo mismo le paso al vocalista ya que pocos minutos después la doncella regresa con nuevos bríos para lanzarse sobre “Moonchild” preguntando a los que se marchaban: “¿Están locos…no quieren oír un poco más? Dave Murray empieza a tocar una guitarra acústica para entrar más adelante con la eléctrica, en un tema de línea lenta y que fue ejecutado de manera brillante seguida de “The Clairvoyant”. Sin duda alguna otra gran composición y que junto a “Moonchild” nos refrendaron la calidad de aquel trabajo “Seventh Son OfA Seventh Son”.

Cuando todo parecía llegar al fin, el grupo interpreta “Hallowed By The Name” otra gema en el repertorio de los británicos. Un tema sólido y que pienso fue una excelente elección para el cierre de un concierto inolvidable. Su versión fue emotiva y el final alargado un poquito por todos los integrantes que parecían no querer irse. Janick Gers jugueteaba con su guitarra como siempre lo hemos visto y el resto de miembros en cabeza de Dickinson felicitó a los presentes por su forma de cantar y energía demostrada. Tras despedirse de la gente sonrientes los músicos se retiraran tras dos horas exactas de presentación completamente satisfechos. Las luces del escenario se desvanecen y en el corazón queda esa sensación de alegría acompañada de un poco de tristeza por querer ver más. Finalmente han pasado casi 30 años ¿no?, ¿cuántos shows de Maiden nos emos perdido desde entonces?

Los organizadores tuvieron un éxito total de taquilla, los asistentes se llevaron en sus cabezas un gran espectáculo; junto al de Roger Waters y el de Slayer muy seguramente esta es de las mejores presentaciones de las que a sido testigo la ciudad. Y queda la puerta abierta para que esta gran banda nos vuelvan a complacer con su presencia en un futuro. Las leyendas de que Iron Maiden jamás vendrían a este país y que Dickinson le temía supremamente quedaron en el pasado. Es una verdadera tristeza comprobar que el grupo de personas que vi ingresando una vez iniciada la actuación lo hicieron sin boleta y lo peor de una manera violenta, atacando a la policía y destruyendo las mallas metálicas del parque. Así, los únicos que ganan son los enemigos del rock a los cuales estas personas sin duda alguna pertenecen. Lo más patético de todo es ver a varios de stos delincuentes salir en los noticieros diciendo orgullosos que habían accedido al concierto sin boleta. Los medios de comunicación obviamente hacen un banquete con estas informaciones negativas, donde la calidad del artista y el comportamiento de los que estábamos adentro pasan a segundo plano. No faltaran los que pidan que este sitio no vuelva a ser prestado para este tipo de eventos como ya ha pasado con otros recintos capitalinos.

Pesé a que en este país mucho siguen menos preciando el rock, ya sea por parte de empresarios y patrocinadores que no le ven una salida económica, pienso que Iron Maiden dio una buena lección hasta al más reticente con el tema. Siempre habrá esta peste disfrazada tras una camiseta, pelo largo y demás accesorios con un nulo amor por lo más importante: la música. Por eso se embriagan y cometen actos vandálicos en un acto de “heroísmo” para ellos, digno de la estupidez absoluta para los que realmente amamos este mundo maravilloso del rock and roll. Ojalá los organizadores estén más pilos con el tema de la logística para agilizar el ingreso a los conciertos venideros y la policía lleve un pie de fuerza mayor con controles más eficaces como anillos de seguridad para alejar a estos individuos que desean disfrutar sin pagar destruyendo todo a su paso.

En cuanto a la gente que asistió al show, una verdadera muestra de devoción y gratitud hacía una de las mejores agrupaciones de la historia. Esto se vio retribuido por la calidad musical y técnica del show. Sin duda esto marcará positivamente de cara a nuevos eventos. Puede que ya no estemos en 1985 y mucho menos en un lugar como Long Beach, California en aquel fantástico concierto que quedo inmortalizado en el afamado “Live After Death” que por cierto hace muy poco se editó en formato DVD. 23 años más tarde y delante de un buen numero de fanáticos colombianos que éramos muy pequeños entonces o sencillamente no habían nacido, Iron Maiden nos dio el chance de revivir ese pasaje mágico de su carrera musical. Si a esto le sumamos que era su tan deseada primera visita, pues creó yo que la deuda fue saldada con creces.

Alejandro Bonilla