Desde
el día que recibí el tiquete de entrada con el numero 26814
no dejé de hacer mi cuenta regresiva de meses, días, horas
y minutos, me preparé como debía hacerlo, el baño
se convirtió en la consola permanente donde se encontraban mis
cantos emocionados en un ensayo permanente, debía aprender cada
uno de los temas para hacerle los coros al viejo Bruce Dickinson, mi preparación
ardua me llenó de seguridad pero un plus fue el saber que allí
estaría con mis viejos amigos, esos con los que había esperado
a EDDIE durante casi toda nuestra vida.
Ese
jueves salí del trabajo, tenía poco tiempo, las actividades
personales se atravesaban pero fueron evacuadas rápidamente, Cronos
el dios del tiempo se convirtió en mi aliado, tomé un colectivo
que me llevo a la 68 con 26, me bajé junto al puente y me dispuse
a caminar entre miles de personas vestidas de forma similar mostrando
sus casacas donde Iron Maiden era protagonista, el mítico Eddie
apareció frente a mi como una figura de cera, aproveche para tomarme
una foto con el icono del Rock, también para saborear un sanduche
de jamón con una malta y comprar algo para llevarle a mis amigos
que desde una noche atrás se encontraban haciendo la fila, les
marque y mágicamente a través de mi celular aparecía
la voz de uno de ellos quien me contó que estaban en la puerta
de la plaza de eventos. Yo
seguía caminando y noté una fila interminable de rockeros
de todas las edades, desde los adolescentes que iniciaban por la senda
del metal hasta los abuelos vieja guardia que para muchos de nosotros
son sujetos arqueológicos por medio de los cuales se puede ver
la historia del rock.
Caminé
preocupado ya que no sabia como entrar y algo sucedió, quizá
Eddie esperaba que lo viera de cerca y se apoderó de las mentes
de los policías y personas de logística por unos minutos,
los suficientes como para que pudiera entrar tranquilo, en medio de todos
sin recibir preguntas de ningún tipo, caminé tranquilamente
y me aloje al lado de mis amigos, me ubiqué en el primer sitio
para entrar. Allí espere un rato, luego se acercaron unos jóvenes
a verificar el código de barras de mi boleta, me quité los
tenis y las medias, pasé donde un policía que me hizo una
requisa sencilla e ingrese al lugar, a la plaza de eventos que en ese
momento era prácticamente mía.
Olvidé ponerme el calzado e inicié una carrera que no podré
explicar jamás hasta que llegué a la baranda donde podía
ver tranquilamente a esos caballeros del metal que para mi tenían
carácter de deidades.
Llegaron
mis compañeros, me encontré con otros, no importó
la lluvia ni el granizo que por un momento nos asustó al recordarnos
el anterior Rock al Parque, pero no afectó, Eddie esta tarde y
noche sería el dueño de los elementos hasta que terminara
la subliminal jornada. Un helicóptero activo los gritos de Maiden,
Maiden, Maiden... Apareció el sonido de Introspección, el
de la hija de Harris y después de 45 minutos por fin la leyenda
hizo su arribo al escenario.
Mis músculos se contrajeron, un sudor frío sacudió
mi cuerpo, mis cuerdas vocales se templaron, estaban listas para la descarga
y recibí el choque eléctrico que esperé siempre,
la voz de Bruce llego para asaltar el aire, apoderarse de él y
de las almas de quienes estábamos en el lugar, así fue como
llegaron a mi los temas los temas que la superbanda trajo con el tour
mundial llamado Somewhere Back in Time.
La primera canción interpretada fue Aces High , del disco Powerslave
de 1984, a partir de allí no paramos de cantar y saltar frenéticamente
con otros temas emblema como The Number of the Beast , 2 Minutes to Midnight,
Fear of the Dark, the trooper y can I play with madness, entre otros;
para mi gusto faltó Be quick or be death, pero al final no importó
pues ademas de la musica me entretuve observando los distintos trajes
que mostró Dickinson, admirando el poderoso escenario que mostró
las distintas etapas de la banda, mirando la sonrisa de Nicko McBrain
mientras tocaba su batería, Dave Murray, Adrian Smith, Janick Gers
y Steve Harris hicieron lo suyo, apoderarse de nuestras mentes de manera
sencilla, con ondas musicales que atravesaron nuestros cerebros para hacernos
sentir quizás le mejor velada rockera de nuestras vidas, Eddie
apareció en el escenario para desatar la histeria colectiva y Bruce
dijo que pronto volverían …
Seguramente
todos los estaremos esperando nuevamente.